Virginia Woolf (Londres, 1882 – Sussex, 1941) fue escritora británica, figura central del modernismo anglosajón y una de las voces más originales e influyentes de la literatura del siglo XX. Novelista, ensayista y crítica, transformó la manera de entender la prosa literaria y dejó una obra que sigue siendo tan viva y exigente como el día en que fue escrita.
Creció en un hogar extraordinario: hija del ensayista y crítico sir Leslie Stephen, se educó sin ir a la escuela pero rodeada de una biblioteca inmensa y de las visitas de Henry James, Thomas Hardy o Alfred Tennyson. Esa infancia privilegiada y al mismo tiempo marcada por la pérdida —su madre murió cuando Virginia tenía trece años, su hermanastra poco después, su padre en 1904— forjó una sensibilidad que oscilaba entre la lucidez más fina y episodios recurrentes de depresión que la acompañarían toda la vida. En los años de entreguerras fue una figura central del grupo de Bloomsbury, el círculo intelectual y artístico que reunió a escritores, pintores y pensadores en torno a una misma voluntad de romper con la herencia victoriana.
Sus novelas —La señora Dalloway (1925), Al faro (1927), Orlando (1928), Las olas (1931)— exploran la conciencia desde dentro, a través de un flujo de percepciones, recuerdos y sensaciones que disuelven la frontera entre lo vivido y lo pensado. Su ensayo Una habitación propia (1929) se convirtió en uno de los textos fundacionales del pensamiento feminista: una argumentación brillante, irónica y elegante sobre las condiciones materiales e intelectuales que la escritura exige a las mujeres. En 1941, sintiendo que una nueva crisis mental era inminente, se adentró en el río Ouse con los bolsillos llenos de piedras. Tenía cincuenta y nueve años.
Junto a sus novelas, Woolf cultivó el ensayo con una intensidad y una libertad formal poco frecuentes. En sus últimos años escribió algunos de sus textos más personales: piezas breves, sin tesis ni argumento, construidas sobre escenas mínimas —una polilla que agoniza en un alféizar, una mujer que cruza Londres buscando un lápiz, una anciana que repite cada mañana el deseo de desaparecer— que revelan, con una precisión difícilmente igualable, lo que pasa cuando nadie observa. Esos textos son los que recoge La muerte de la polilla y otros ensayos, publicado por Uve Books.

