Saltar al contenido Skip to footer

Eric Stenbock (Cheltenham, 1860 – Brighton, 1895) fue poeta y escritor báltico-alemán, figura excéntrica y fascinante del decadentismo victoriano, y uno de los raros autores cuya vida resulta tan literaria como su obra. Murió a los treinta y cinco años dejando una producción breve e intensa que H. P. Lovecraft tuvo la lucidez de valorar en su justa medida.

Conde de Bogesund por herencia de una familia nobiliaria germano-báltica con raíces suecas y propiedades en la actual Estonia, Stenbock nació en Inglaterra de madre inglesa y perdió a su padre antes de cumplir dos años. Estudió en el Balliol College de Oxford sin llegar a graduarse —la erudición formal nunca fue su destino—, pero allí encontró las dos influencias que marcarían su carácter: el artista prerrafaelista Simeon Solomon, que amplió su sensibilidad estética, y el catolicismo, al que se convirtió adoptando el nombre de Stanislaus. Con el tiempo su fe derivó hacia un sincretismo propio que mezclaba catolicismo, budismo y paganismo, como si ningún sistema pudiera contenerlo del todo.

Su modo de vida se convirtió en una performance permanente. Dormía en un ataúd, mantenía en su habitación serpientes, lagartos, salamandras y sapos, y en el jardín un zorro, un reno y un oso. Viajaba acompañado por un confesor y por un muñeco de madera al que presentaba como su hijo —le petit comte— y por cuya salud preguntaba cuando se ausentaba. Fundó el llamado Club de los Idiotas, dedicado a explorar las facetas ocultas de la personalidad y a adoptar identidades imaginarias como fuente de creación. Era, en el sentido más literal del término, un personaje.

Su obra literaria comprende varios libros de poesía —Love, Sleep and Dreams (1881), Rue, Myrtle and Cypress (1883) y The Shadow of Death (1893)— y una colección de relatos fantásticos, Studies of Death (1894), que concentra lo mejor de su escritura. En ella conviven el horror, la melancolía y lo sobrenatural con una sensibilidad decadente y muy personal, visible sobre todo en «The True Story of a Vampire», uno de sus textos más recordados. Tras heredar el título condal y las propiedades familiares en Estonia en 1885, Stenbock regresó a Inglaterra sumido progresivamente en el alcoholismo y la drogadicción. Murió de cirrosis en 1895, dejando una obra que el tiempo ha rescatado del olvido con creciente interés.