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Carmen de Burgos (Almería, 1867 – Madrid, 1932) fue periodista, escritora, traductora y activista española, considerada la primera periodista profesional en España y en lengua castellana, y la primera corresponsal de guerra. Perteneció a la Generación del 98 y a la Edad de Plata, y fue una de las voces más libres y combativas de su tiempo.

Creció en Rodalquilar, en una familia acomodada que le dio la misma educación que a sus hermanos varones, algo nada habitual en la España de finales del siglo XIX. Con dieciséis años se casó contra el consejo de su padre con un periodista y pintor bohemio que resultó ser infiel y violento. Perdió tres hijos. En 1901, tras la muerte del cuarto, tomó a su hija superviviente y se marchó a Madrid a empezar de cero. Lo que vino después fue una carrera construida con una determinación que todavía impresiona.

En 1903 el recién fundado Diario Universal la contrató para llevar una columna diaria bajo el seudónimo de Colombine, con el que se haría famosa. Era la primera vez que una mujer era reconocida como periodista profesional en España. Desde esa columna trató de modas y costumbres, pero también lanzó campañas a favor del divorcio y del sufragio femenino que le ganaron tanto admiradores como enemigos. La Iglesia y los sectores conservadores la atacaron; Giner de los Ríos y Blasco Ibáñez la aplaudieron. En 1907 el Gobierno la desterró a Toledo para alejarla de Madrid. Ella volvía todos los fines de semana.

Viajó por Francia, Italia y Marruecos, cubrió la guerra del Rif como corresponsal, frecuentó a Galdós, a Juan Ramón Jiménez y a Blasco Ibáñez, y mantuvo durante años una relación amorosa y literaria con Ramón Gómez de la Serna, veinte años más joven que ella. Fue también escritora prolífica: novelas, cuentos, ensayos, traducciones y una extensa obra periodística que abarcó casi treinta años. Murió en 1932, en mitad de un discurso en el Círculo Radical Socialista de Madrid.

El hombre negro, publicado por Uve Books, es una de sus novelas cortas: una muestra de la escritora que había detrás de la activista, capaz de moverse con la misma soltura entre la ficción y el periodismo, entre lo íntimo y lo político.